Asimo: el humanoide de Honda

120 centímetros son, según los creadores de Asimo, la altura ideal para un robot. Al menos si se lo piensa usar para prender la luz, abrir las puertas y levantar la mesa después de comer.

Esta suerte de mayordomo mecánico, que pesa 43 kilos, es una versión mejorada de un robot en el que Honda viene trabajando desde hace una década y media. A través del nombre de este humanoide se homenajea claramente a Isaac Asimov, el popularizador del término robot, que fuera inventado por el escritor checo Karel Chapek.

Cyberocupa

En este universo de lenguajes heterogéneos, de macros y de micros, soy un paria de la nueva era. Un cyberocupa interconectado con almas electrónicas que viajan por este caos virtual infinito. Una lágrima de metal que fluye entre las fibras ópticas hacia los más oscuros rincones de la imaginación.

La fuerza gravitacional no existe. La velocidad de la dinámica me transporta sin dejar rastros. La pureza de lo aséptico. El efecto doppler no existe en este espacio inconquistable de la tecno-vida.

Mis ojos se derriten para siempre en este sueño eterno, para sufrir la próxima vida que me espera. Demasiado pronto he recorrido el alter-mundo. Un segundo, una fracción que no puedo explicar me convierte en este ser digitalizado, que para siempre ha de cargar la cruz del nuevo milenio. La pesadilla de Asimov, de Ballard, de Bradbury, de Huxley, de mí otro yo, que no es más que aquel que nunca pude ser, antes de encender mi ordenador.