Ajedrez en la Red

Cada día me sorprendo más al ver progresar las estadísticas de uso de los sitios web que desarrollo. La realidad es que de un abrumador 85% de navegantes usando Netscape Navigator a principios de 1996, ahora sólo lo utiliza alrededor del un 35%. Aún peor, muchos internautas ni siquiera conocen a la compañía Netscape Communications, algo impensable poco tiempo atrás. Netscape, junto a Yahoo, era considerado uno de los padres de la Web.

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Penn Station talk

Esperando el tren para volver a casa en Penn Station en Manhattan me di cuenta que la estación es una pobre representación de la ciudad que sirve, pero mirando alrededor a la gente, vi a una persona que en sí representa a lo que la tecnología nos está llevando en esta sociedad.

Sobretodo largo, negro, con auriculares… nada muy particular, hasta que vi algo que se extendía desde el auricular hasta cerca de la boca: un micrófono (obviamente para un teléfono celular con manos libres).

Estar en contacto con todos y en todo momento es el grito de las masas. La proliferación de la telefonía celular llega a su cúspide, ahora también con nuevos modelos con conexión a Internet que hacen posible leer e-mail a través de la pequeña pantalla de cristal líquido (LCD). El futuro es ahora, la posibilidad de poder comunicarnos con cualquier persona en el globo ya es una realidad que vivimos.

El escalamiento de las comunicaciones lleva a que pierdan valor, hablar con alguien en otro continente ya no es una oportunidad para que todos los familiares se junten alrededor del teléfono para escuchar.

Y ya que estamos en el tema de valores, nos olvidamos lo que significa “comunicarse” y con quién es importante comunicarse.

Logramos comunicarnos más a un nivel “alto”, superficial, pero qué pasó con comunicarnos al nivel “bajo“, profundo, con las personas que tenemos mas cerca? Hijos, Padres, Verdaderos Amigos?

Mientras la sociedad grita que somos un mundo cada vez más chico, la distancia entre la gente que tenemos más cerca se agranda… Estamos a tiempo. Este es el tiempo. Con la Navidad, El Milenio, o lo que sea como excusa, acerquémonos unos a otros.

Felices Fiestas.

De dioses y procesadores

La Tecnología continúa hacia adelante en una velocidad cada vez más acelerada. Esta claro que nada menos que un desastre mundial podría parar su desarrollo.

Y por eso me pregunto: ¿podría la tecnología misma traer ese desastre algún día?
¿Nos destruirán nuestros propios juguetes y herramientas?
¿O eventualmente nos harán algo similar a dioses con nuestro poder?

En este momento somos capaces de enlentecer la velocidad de la luz en un área pequeña. La luz posee la velocidad de 186.000 millas por hora. Ahora la hemos enlentecido a cerca de 40 mph.

No parece ser muy importante, pero lo es. La velocidad de la luz ha sido una constante universal que va inimaginablemente más allá de nuestra capacidad de manipularla. Si es posible alterar la velocidad de la luz, teóricamente podemos alterar casi todo.

El miedo al cambio es un instinto visto en todos los mamíferos con alta inteligencia, y el ser humano no es la excepción. Como miembros de una civilización de avances tecnológicos, la mayoría de nosotros de alguna manera nos mantenemos felizmente ignorantes a cómo la ciencia funciona.

Nos comprometimos a la tecnología cuando cambiamos de ser cazadores/recolectores a ser agricultores. Convertirse a agricultor es convertirse a tecnológico.

Nuestro instinto del miedo hacia lo desconocido recibe cosquillas de nuestros saltos tecnológicos.

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* Deus Ex Machina, Todd Murchison, http://www.blackbox.red.sk/.