¡Sonríe, te estamos filmando!

Dos de los grandes temas de los tiempos que corren son la Tecnología y la Vida Privada, ya que entre tanta cámara, grabador y micrófonos ocultos ya nadie puede estar seguro que esa conversación íntima que cualquiera pueda tener, no esté siendo escuchada o grabada, y no sólo de vecinos curiosos y ociosos estoy hablando.

Este problema es aún más grave en las grandes urbes. Aclaro que en Montevideo, más precisamente en la Plaza Independencia, ya están instaladas cámaras que filman las 24 horas del día, y próximamente otros sitios comerciales comenzarán la vigilancia mediática.

En Nueva York, por ejemplo, esa sensación de anonimato y de perderse entre la gente está desapareciendo ante la mirada curiosa, incisiva e ineludible de miles de ojos inhumanos que espían constantemente las calles, los edificios, los bares, las plazas y prácticamente todo espacio donde pueda caber un cuerpo humano, y que durante los últimos meses se han multiplicado de manera asombrosa. Nadie sabe cuántas cámaras son, ni a quién pertenecen, ni quién está del otro lado de los monitores, ni por cuánto tiempo se conservan las cintas registradas.

Recientemente la New York Civil Liberties Union detectó en un radio de 8 cuadras 300 cámaras visibles, mientras que en todo Manhattan se contaron 2380. Además, se estima que por cada cámara visible puede haber otra oculta.

No obstante, algunos artistas han tratado de crear estrategias de defensa en contra de nuestros diversos vigilantes. La artista británica Heath Bunting creó Fixed Viewpoint, un interesante ejercicio de contra-vigilancia en forma de una campaña de sabotaje de los sistemas de circuito cerrado: se trata de confundir a los operadores a través de una variedad de métodos e ilusiones ópticas, que esencialmente consisten en explotar el hecho que la imagen que ofrecen estos aparatos es bidimensional y que incluso las cámaras sofisticadas (que pueden girar y cuentan con poderosos zooms) tan sólo tienen un punto de vista fijo.

Bunting propone usar recursos de baja tecnología como imágenes puestas sobre el pavimento o distribuir numerosas fotos de uno mismo en diversos puntos de la ciudad para crear la ilusión de omnipresencia, así como presentar a las cámaras toda clase de fenómenos imposibles valiéndose de reflejos, sombras, juegos de proporciones y efectos visuales.

Otra iniciativa interesante es la del grupo Surveillance Camera Players, el cual monta obras de teatro abreviadas (como “Ubu Rey” y “Esperando a Godot”) frente a cámaras de vigilancia con el fin de educar y sensibilizar a los vigilantes.

Yo no sé ustedes, pero a mí no me gusta que me anden filmando sin permiso. Lentamente, la ficción se vuelve realidad, y la obra del escritor George Orwell (1984) comienza a tomar una dimensión más espeluznante de lo que se pensaba.

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Este artículo fue traducido al Inglés en Julio de 2000 por The Surveillance Camera Players.