Tu auto y marcapasos pueden ser hackeados

Cada día escuchamos que nuestras computadoras son infectadas con troyanos (¿cuál es la diferencia con un virus?), que permiten a otros usarlas para enviar spam, lanzar ataques cibernéticos o hacer otras cosas normalmente ilegales. Pero ¿cuándo fue la última vez que escuchaste o leíste sobre un automóvil hackeado? Continuar leyendo “Tu auto y marcapasos pueden ser hackeados”

Compugénesis

  1. Al principio Dios creo el Bit y el Byte. Y de ellos creó la palabra.
  2. Y hubo dos bytes en una palabra; y nada más existía. Y Dios separó el Uno del Cero.
  3. Y Dios dijo: “Hágase el Dato”. Y así sucedió. Y Dios dijo: “Que los Datos vayan a su correspondiente lugar”. Y creó los disquetes, los discos duros y los compactos.
  4. Y dijo Dios: “Háganse las computadoras, así habrá lugar para poner los disquetes, discos duros y compactos”. Así Dios creó las computadoras, y las llamó Hardware.
  5. Y no había Software aún. Pero Dios creó programas, chicos y grandes, y les dijo: “Vayan y multiplíquense y llenen toda la Memoria”.
  6. Y dijo Dios: “Crearé al Programador; y el Programador hará nuevos programas y gobernará sobre las computadoras, programas y datos”.
  7. Y Dios creó al Programador y lo puso en el Centro de Datos; y Dios le mostró al Programador el Árbol de Directorios y le dijo: “Puedes usar todos los volúmenes y subvolúmenes, pero NO USES Windows”.
  8. Y Dios dijo: “No es bueno para el Programador estar solo”. Tomó un hueso del cuerpo del Programador y creó una criatura que buscaría al Programador, lo admiraría y amaría las cosas que hiciera; y Dios llamo a la criatura “Usuario“.
  9. Y el Programador y el Usuario fueron dejados desnudos bajo el DOS y eso fue bueno.
  10. Pero Bill fue más listo que todas las otras criaturas de Dios. Y Bill le dijo al Usuario: “¿Realmente Dios te dijo que no ejecutaras ningún programa?”.
  11. Y el Usuario respondió: “Dios nos dijo que podíamos usar cualquier programa y cualquier dato, pero nos dijo que no ejecutáramos Windows o moriríamos“.
  12. Y Bill dijo al Usuario: “¿Cómo puedes hablar sobre algo que no has probado? En el momento que corras Windows serás igual que Dios. Podrás crear cualquier cosa que desees con un simple clic del ratón”.
  13. Y el Usuario vio que los frutos del Windows eran buenos y fáciles de usar. Y el Usuario vio que cualquier conocimiento era inútil, pues Windows podía reemplazarlos.
  14. Así que el Usuario instaló Windows en su computadora y le dijo al Programador que era bueno.
  15. Y el Programador empezó a buscar nuevos drivers. Y Dios le preguntó: “¿Qué buscas?”. Y el Programador respondió: “Busco nuevos drivers porque no puedo hallarlos en el DOS”. Y Dios dijo: “¿Quién te dijo que necesitabas drivers? ¿Ejecutaste Windows?”. Y el Programador dijo: “¡Fue Bill quien nos lo dijo!”.
  16. Y Dios dijo a Bill: “Por lo que hiciste serás odiado por todas las criaturas. Y el Usuario estará siempre descontento contigo. Y siempre venderás Windows”.
  17. Y Dios dijo al Usuario: “Por lo que hiciste Windows te decepcionará y se comerá todos tus recursos, y tendrás que usar programas defectuosos; y siempre confiarás en la ayuda del Programador”.
  18. Y Dios dijo al Programador: “Porque oíste al Usuario nunca serás feliz. Todos tus programas tendrán errores y deberás arreglarlos hasta el fin de los tiempos”.
  19. Y Dios los echó del Centro de Datos y cerró la puerta y la aseguró con una password.
  20. ¡FALLO DE PROTECCIÓN GENERAL!

De dioses y procesadores

La Tecnología continúa hacia adelante en una velocidad cada vez más acelerada. Esta claro que nada menos que un desastre mundial podría parar su desarrollo.

Y por eso me pregunto: ¿podría la tecnología misma traer ese desastre algún día?
¿Nos destruirán nuestros propios juguetes y herramientas?
¿O eventualmente nos harán algo similar a dioses con nuestro poder?

En este momento somos capaces de enlentecer la velocidad de la luz en un área pequeña. La luz posee la velocidad de 186.000 millas por hora. Ahora la hemos enlentecido a cerca de 40 mph.

No parece ser muy importante, pero lo es. La velocidad de la luz ha sido una constante universal que va inimaginablemente más allá de nuestra capacidad de manipularla. Si es posible alterar la velocidad de la luz, teóricamente podemos alterar casi todo.

El miedo al cambio es un instinto visto en todos los mamíferos con alta inteligencia, y el ser humano no es la excepción. Como miembros de una civilización de avances tecnológicos, la mayoría de nosotros de alguna manera nos mantenemos felizmente ignorantes a cómo la ciencia funciona.

Nos comprometimos a la tecnología cuando cambiamos de ser cazadores/recolectores a ser agricultores. Convertirse a agricultor es convertirse a tecnológico.

Nuestro instinto del miedo hacia lo desconocido recibe cosquillas de nuestros saltos tecnológicos.

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* Deus Ex Machina, Todd Murchison, http://www.blackbox.red.sk/.