Esos aparatos mí­sticos

Desde la colosal ENIAC hasta nuestros días, la computación pierde su misticismo y empieza a ser cada vez más cercana a los simples mortales. Cajas beige, marañas de cables, ideas de complejidad, se pierden gracias al creciente impulso de los innovadores de siempre.

Los conceptos que sostienen veneradas creaciones de APPLE como la iMAC o el minimalista CUBE van más allá del diseño. Los deseos más “lógicos” -y al mismo tiempo menos entendidos por los fabricantes- son contemplados al fin.

  • Silencio: lentamente los ventiladores desaparecen evitándonos el innecesario aunque ya típico zumbido que mecía nuestras interacciones electrónicas.
  • Simplicidad: monitor y CPU se fusionan en la iMAC minimizando el espacio ocupado y de los intrincados cables que debían conectarse, quedan 4: teclado, ratón -una obra de arte-, energía e Internet. En The CUBE, los cerebros digitales más potentes fueron compactados a un cubo de poco más de 20 centímetros de lado. El monitor estándar es una delgada pantalla plana de 17 pulgadas.
  • Ubicuidad: para que pudieran cumplirse las predicciones de computadoras en todos los hogares, primero debían adoptar un aspecto menos intimidante. Una solución es fundirla con los muebles y artefactos corrientes (estanterías, televisores, heladeras). La otra es la del equipo de diseño de APPLE, que hizo que por primera vez una computadora pudiera considerarse “bella”; tanto así que sus dueños las ubican en lugares prominentes para que sean vistas, en vez de ocultarlas en algún rincón de su casa.

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