Competencia y supervivencia en un mercado global

Uruguay no existe. Los gobiernos más amigos nos bloquean, nos ignoran, nos desprecian. Los tratados que firmamos no valen, las promesas que nos hacen no se cumplen, los futbolistas que se llevan no se pagan. Nuestro destino lo deciden otros. Nuestros crímenes los juzgan otros. Nuestros hospitales tienen camas gracias a otros. Somos el cero a la izquierda del mundo.

Es verdad, “Uruguay no existe”; y no existirá en el plano mundial mientras quienes lo componen, los uruguayos mismos, no internalicen su condición de “poquito y nada” en los esquemas geopolíticos y económicos globales, y adopten una actitud proactiva que habilite un verdadero cambio.

En la región estamos entre dos gigantes con superficies 16 y 48 veces más grandes que la nuestra (2791810km2 Argentina y 8511965km2 Brasil, contra 176220km2 nosotros) y poblaciones 11 y 54 veces mayores. La diferencia entre el producto bruto interno de estos países y el nuestro es similar a la de sus áreas. En el plano energético, como en otros, ambos nos aventajan: tienen importantes depósitos de hidrocarburos y avanzados desarrollos en torno a la energía atómica. Pretender ir contra estas realidades basándonos únicamente en hechos fortuitos que datan de hace más de 50 años es un ejercicio inútil.

En el mundo, comparados a los países más desarrollados (como Alemania, los Estados Unidos de América, el Reino Unido o Suiza), nosotros tenemos entre 30 y 60% más días feriados en los que cierra la banca. Y si la banca no opera, no lo hacen tampoco la mayoría de los negocios que dependen de ella y que sustentan la economía. Queda claro así que aun cuando añoramos la calidad de vida de esos países, en los hechos, no terminamos de entender que el trabajo arduo es lo único que nos permitirá alcanzarla. Allí, a diferencia de aquí, el trabajo es “visto como ennoblecedor más que como degradante” (Neff, 1972:85).

Como vemos, la aplicación de una estrategia competitiva exitosa a nivel país nos es aún ajena. Para salir adelante debemos conocer la real medida de nuestras fortalezas y debilidades, y ser fieles a los valores que han dado tan buenos frutos en el resto del mundo. Sólo entonces, como quizá nuestros hijos lleguen a ver, podremos pasar a ser una cifra algo más significativa que “el cero a la izquierda del mundo”.

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Haberkorn, Leonardo. (6/MAY/2006). Poquito y nada. Montevideo: “Qué pasa”, El País.
Neff, Walter. (1972:85). El trabajo, el hombre y la sociedad. Buenos Aires: Paidós.
Porter, Michael. (1998:XXVI). Competitive Strategy. New York: The Free Press. “Strengths and weaknesses combined with values determine the internal (to the company) limits to the competitive strategy a company can successfully adopt.”

Autor: Alfonso

Trabajando y divirtiéndome en la red desde el '96, el El Clima es una de mis contribuciones a la falta de cordura del mundo moderno. Es una forma de dar ayuda a quienes no saben que la necesitan (además de ser algo así como terapia para mi mismo).

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